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Expedición Manaslu 2009. Carlos Pauner

MONTAÑISMO.

Alejandre: "Quiero vivir este proyecto como algo personal"

La alpinista zaragozana intentará subir el Hidden Peak y el Gasherbrum II.

R. MARTÍ (05/06/2009)

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Marta Alejandre ya sólo piensa en partir a Pakistán donde intentará ascender el Hidden Peak o Gasherbrum I, de 8.060 metros. La montañera del Club Alpino Universitario partirá del aeropuerto de Barajas el 19 de junio. De todas formas, Alejandre tiene los permisos para subir también el G-II. Si las condiciones son muy favorables, podría hacer doblete y subir tanto el G-I como el G-II.

Alejandre dio sus primeros pasos en el himalayismo a la sombra de Carlos Pauner. Del alpinista de Montañeros de Aragón ha conocido muchos de los secretos para ser un buen ochomilista. En el 2007 no tuvo suerte y se quedó en los cota de los 7.800 metros en el Broad Peak. Pero el 1 de mayo del 2008 hizo historia al ser la primera aragonesa en subir un ochomil. Fue el Dhaulagiri.

Para su tercera gran aventura se ha desvinculado de Carlos Pauner. "Se iba en primavera al Manaslu y no me pude ir con él por problemas laborales". Ahora todo cambia para Alejandre. "Todo será diferente. Es un proyecto personal y no voy bajo la tutela de Pauner. Esto quiero sentirlo lo mas mío posible", afirmaba convencida ayer la alpinista en la rueda de prensa en la que estuvo acompañada en el edificio Pignatelli por Álvaro Burrell, director del Deporte del Gobierno de Aragón, patrocinador de la expedición junto a Ibercaja y Astún.

Alejandre irá en un grupo encabezado por el abulense Carlos Soria. Estará arropada por este dinosario del himalayismo que tiene 70 años y que ya ha subido siete ochomiles: el Nanga Parbat, el G-II, el Cho Oyu, el K-2, el Everest, el Broad Peak y el Makalu. Ahora va a por su octavo techo con el Hidden Peak. Junto a Soria, también forman el grupo Luis Carcavilla, dos colombianos y un grupo de españoles que intentarán el G-II.

Alejandre se decidió por el Gasherbrum por diferentes motivos. "Ya estuve hace dos años en el campamento base y me apetecía volver. Además, debido al trabajo, me venía bien de fechas acudir en verano", apuntaba.

Alejandre califica al Gasherbrum I como una montaña "bastante esbelta y difícil técnicamente en determinados puntos". Destaca que en su primer tramo el mayor problema es "un glaciar en el que hay que ir encordado. Lo más complicado es del campamento II al III. Tenemos que atravesar el Corredor de los Japoneses. Tiene hasta 40 grados de inclinación y su dificultad de escalada en roca es de hasta quinto grado", indicaba.

Tras seis días de expedición, Alejandre llegará en helicóptero a Askole, a 3.050 metros de altura. Después comenzará la larga semana de marcha de aproximación al campamento base por el glaciar de Baltoro. Está previsto llegar al campo base el 1 de julio. Después tendrá algo más de un mes para intentar subir el G-I e incluso el G-II.

Alejandre es una mujer soñadora y le gustaría en un futuro no muy lejano subir un ochomil alto. "Una de mis preferencias es el Lothse. El Everest lo veo muy mediático. De todas maneras, estoy abierta a lo que surja".

La montaña en Aragón.

Pauner vuelve a su mundo

El himalayista ya está en casa tras su frustrado ataque al Manaslu El alpinista de Montañeros de Aragón intentará subir en otoño el Shisha Pangma, de 8.027 metros.

R. MARTÍ (23/05/2009)

Carlos Pauner es el más famoso del barrio. El himalayista vive en una calle cercana a la Puerta del Carmen de Zaragoza y tras regresar hace poco más de una semana del Manaslu, la montaña nepalí de 8.163 metros, no ha parado de recibir saludos y atenciones de sus vecinos. Sentado la mañana del pasado jueves en la terraza de la cafetería Levante, Pauner les explicó al dedillo a los dueños de este negocio su frustrada conquista.

Carmen, la cartera de la zona, le saludo efusivamente tras más de dos meses de ausencia y le pasó toda la correspondencia de los últimos días. Dos abogados que trabajan en una gestoría de la calle Almagro y una enfermera de una clínica le expresaron que tuviera suerte en su próxima aventura al Shisha Pangma.

Carlos Pauner ya ha regresado a la realidad. Tras quedarse a 60 metros de la cima del Manaslu, ahora se recupera de su aventura. "Con mejores condiciones, hubiera hecho cima. Para tener éxito tienen que darse una conjunción de factores y tener un poco de suerte. Pero a veces es como darte cabezazos contra la pared". El jacetano se consuela y ha vuelto con la moral reforzada. "He pasado dos noches en el campamento III a 7.400 metros. Me quedé a 60 metros de la cima y después bajé de un tirón al campamento base", explica.

Pauner no ha sumado otra cumbre a su lista de ocho ochomiles. Para el alpinista de Montañeros de Aragón, tres han sido los factores para no llegar a la cumbre el pasado 28 de abril. "Trabajamos muchísimo colocando cuerda durante una noche y nos retrasamos muchísimo en el ataque a cima del día siguiente. Eran las cuatro de la tarde cuando me di la vuelta. Por otro, nos faltaron unos días de aclimatación y, por último, el día de cima se levantó un viento muy fuerte y hacia imposible atravesar la afilada arista terminal", explica.

Exceso de nieve

El montañero no recuerda haber tenido que soportar tantas nevadas en una expedición. "De 40 días en el campamento base, nos ha nevado en 38". En su segundo ataque a cima, el 7 de mayo, le frenó la nieve. "Dormí con un sherpa en el campo II. Cayó metro y medio de nieve en seis horas. La tienda se convirtió en un iglú. Les chillamos a unos japoneses que estaban en una tienda cercana y nos desenterraron con una pala", recuerda.

Pauner estuvo acompañado de Alberto Sanmartin y de su inseparable Javier Pérez. "Estaba muy motivado y llegó hasta en el campo III. Después no se sintió con más fuerzas. Le quedaban seis horas a la cima y guardó sus cartas para otro intento. Su congelación en los pies fue algo repentino".

Pauner decidió regresar a casa tras mes y medio de espera. "Los días 10, 11 y 12 de mayo se acumularon dos metros de nieve en el campamento base; nuestro campamento II quedó destruido en el intento anterior; el campamento III estaba cubierto por la nieve; los partes meteorológicos no eran favorables. No tenía sentido seguir allí", explica.

Una semana más tarde de abandonar el Manaslu, Tamara Romero e Inmaculada Garrido, pertenecientes a una expedición andaluza, llegaban a la cima del Manaslu. Era el 19 de mayo. "No podíamos estar cuatro meses esperando para hacer cima. Ellas tuvieron la suerte de ir más tarde y que les hiciera mejor tiempo. Me da rabia, pero no envidia. Me reconforta puesto que un equipo tan flojo ha llegado arriba", dice.

Su próximo desafío es el Shisha Pangma este otoño. "No es complicado, salvo el final. Tiene cornisas en un lado y en el otro y a veces hay que bajar mucho para hacer la travesía. El 90 % de la gente que dice que tiene la cima, se ha quedado en la cumbre central. Pero el silencio se guarda la baza de encubrir la mentira", explica.

La noticia de la temporada ha sido el ascenso de Edurne Pasabán al Kangchenjunga. Tiene doce ochomiles como Gerlinde Kaltrerbrunner. "Ya tienen bastante estrés los ochomiles como para añadirles la celeridad. La montaña no es una competición. Mi proyecto lo quiero hacer con calma, disfrutando de las cimas...", concluye.

MANASLU 09

¡Basta!

Pauner nos explica los motivos que les han llevado a cancelar la expedición

Carlos Pauner (14/05/2009)

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Todo en esta vida tiene un limite y nosotros ya lo hemos alcanzado en esta expedición. Llevamos 40 días al pie de esta montaña. En los últimos tres ha nevado tanto que hemos acumulado en el campo base casi 2 metros de nieve. Los campos de altura, ya instalados, han desaparecido bajo una cantidad mayor del blanco elemento. Las cuerdas, bueno, ni rastro. Hemos esperado pacientemente dentro de nuestras enterradas tiendas y hoy, día 14 de mayo, nos han llegado los nuevos partes que nos dan 3 días de bueno y luego viento y nieve. Me da la risa...

La montaña necesita por lo menos 6 días de bueno para que se limpie, para que vuelva a ser segura. Hay que volver a instalar todo de nuevo, porque pensar en encontrar las cosas bajo toneladas de nieve, creo que no es posible. En fin, que no se puede luchar contra los elementos. Desde aquel día 28 de abril en el que llegamos tan cerca de la cima, todo ha ido a peor y poco a poco la situación de la montaña ha ido degradándose. Nuestro tiempo se acaba y nuestro ánimo también. En ocasiones como ésta es duro tomar la decisión, pero hay que hacerlo. Basta, ya hemos entregado bastante al Manaslu por este año. A casa.

Una vez dado este difícil paso, sólo queda que volver lo antes posible y comenzar a tratar nuestros maltratados organismos. Javier, con sus congelaciones, tiene problemas para caminar tantos días hasta la civilización. Afortunadamente, nuestro ángel de la guarda, en este caso nuestra aseguradora FIATC, vigila de cerca y con diligencia nos han proporcionado los medios necesarios para un rápido regreso. Así que pronto estaremos en casa, con el alma quebrada por el ingente esfuerzo baldío realizado y con el cuerpo roto por obra y arte del aire liviano de la altura extrema. Una expedición más que pasa.

Sabemos que esto es así, hay veces que todo se conjuga para que con esfuerzo y tesón se llegue a la cima y en otras ocasiones, como ahora, la montaña nos marca sus límites y se hace dueña de sus dominios, expulsándonos con determinación.

Volvemos contentos por haber peleado con valentía y haber dado la cara en todo momento. Cansados por unas condiciones infernales, difíciles de explicar en estas líneas. Ilusionados, por ver a los nuestros y regresar a nuestra maravillosa tierra. En definitiva, satisfechos por nuestro trabajo en una montaña espectacular, bella y que, de momento, nos ha vetado su blanca cima.

Será en otra ocasión.

Hasta luego, Manaslu

La previsión meteorológica no acompaña y obliga a abandonar la expedición

Carolina Pueyo (13/05/2009)

Carlos y Javier han decidido dar por finalizada la expedición. Los dos últimos días ha habido nevadas de metro y medio de espesor. El campo 2 y el campo 3 han quedado totalmente enterrados y hoy han recibiedo una previsión meteorológica pésima para los próximos días, con intensas nevadas y vientos que superarán los 100 kms por hora. Así, se ven obligados a decir adiós al Manaslu. O "hasta luego", porque un día volverán a luchar por la conquista de esta cima que tanto se les ha resistido en esta ocasión.

A la espera

La nieve y el viento hace imposible un nuevo intento hacia la cumbre

Carolina Pueyo (11/05/2009)

Carlos y Javier siguen en el campo base. Desde hace 4 días está nevando fuertemente. Anoche sin ir más lejos, un metro y medio de nieve. Van a aguantar en el base hasta el jueves, cuando estudiarán los diferentes partes meteorológicos. Si se avecina una pequeña ventana de buen tiempo, permanecerán allí para intentar un último ataque a cima. Necesitarían tres o cuatro días de buen tiempo, aunque eso no ha ocurrido en los casi 40 días que llevan ya en el campo base. Si se pronostica tan mal tiempo como el que tienen ahora, decidirán regresar a Kathmandu, y se dará por terminada la expedición.

Mirando al Manaslu

"Hoy, sentado al sol, contemplaba al Manaslu con su penacho de viento. Majestuoso, bello, orgulloso, domina el valle y a todos los minúsculos puntos que nos movemos sobre él. No lo está poniendo fácil, aunque tampoco esperaba que fuese de otra forma"

Carlos Pauner (11/05/2009)

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Ayer, Pemba y yo vivimos un desagradable incidente en la cota 6.400 m. Llegamos, como siempre, de tirón para intentar aprovechar esa micro ventana de buen tiempo que os contaba. Viento y una hora para desenterrar nuestra tienda del campo 2, desierta desde finales de abril. Tras este ingente esfuerzo, a descansar, comer y dormir, o por lo menos eso me imaginaba yo. El plan era llegar hasta el campo 3 al día siguiente y esa misma noche, hacia las 22:00 salir hacia arriba. Era la única forma, si queríamos aprovechar esa pequeña oportunidad de cima.

Hacia las 6 de la tarde todo empezó a cambiar. Javier me llama del base y me dice que hay una fuerte tormenta. Parece que va hacia aquí, pero de momento no ha llegado. Al poco recibo un parte de meteo diciendo que el viento para mañana pasaba de 30 km/h a 45 km/h. Nos echamos a dormir, justo en el momento que empieza a nevar con bastante viento. A las dos horas, hemos acumulado casi medio metro de nieve y salimos, como todos, a palear la nieve de la tienda. No obstante, al rato caímos dormidos y cuando me despierto un singular silencio me envuelve. No se oye nada y mosqueado toco la pared de la tienda y sucede lo que me temía: es un muro duro como la roca. Abro la puerta y sólo veo nieve y no puedo ni tan siquiera horadarla. No cabe duda, estamos enterrados completamente. La tienda se ha vencido de un lado y nos queda un pequeño espacio para respirar. Intentando mantener la calma, hacemos con las manos un pequeño hueco para que salga nuestra voz, al menos, y grito a los japoneses de al lado para que nos echen un cable. Ellos no lo dudan y comienzan a cavar hasta llegar hasta nuestra puerta, mientras que la tienda va cediendo más y más. Finalmente, Pemba salta fuera y yo me entretengo en el interior intentando rescatar las botas, cámaras, gafas, etc. Imposible, súbitamente la tienda estalla, rompiéndose los palos hacia dentro y dejándome súbitamente sin espacio. Rápidamente salgo por el agujero y nos acogen los japoneses en su tienda. Son las 12 de la noche, sopla la ventisca y andamos con lo puesto. Bueno, así pasamos la noche, sin descansar mucho y a la mañana siguiente 3 horas de pala para rescatar las botas, demás cosas esenciales y todo lo que hemos podido.

Sigue soplando el viento, un nuevo parte me llega diciendo que el viento va en aumento, así que no lo dudo. Para abajo. No hay una oportunidad clara y nos tenemos que recuperar de esta "mala" noche. Ni que decir cabe que agradezco a los japoneses, de todo corazón, su gran ayuda y caballerosidad. Así que aquí estoy, escribiendo esta terrible historia más propia de un blog de aventuras que de otra cosa y contemplando cómo el Manaslu va arrojando poco a poco a todos los pretendientes de esta falsa ventana de tiempo. Unos bajan con problemas de respiración, otros con problemas de ansiedad, con pérdida de vista, en fin, un ejército derrotado, expulsado del reino del Manaslu. Sigo mirando hacia arriba, bebo un sorbo de café y me pregunto si nos dará alguna oportunidad más o por el contrario, se habrá cerrado definitivamente. No lo sé, pero habrá que descubrirlo con algo más de paciencia. De momento viene nieve, como no, así que nuestro tiempo se va acabando poco a poco.

Última hora: la nieve obliga al retorno al campo base

Carolina Pueyo (08/05/2009)

Carlos, Mario y Phemba están de nuevo en el campo base. A las 9 de la mañana hora de Nepal, se comunicaba Carlos desde el campo 2 con Javier en el base, para informarle que se bajaban. Han pasado una noche malísima, con ventisca y muchísima nieve. En mitad de la noche la tienda donde dormían Carlos y Phemba se ha cubierto totalmente de nieve. Han conseguido hacer un agujero por donde llamar a los japoneses que estaban cerca de ellos, y éstos han paleado fuera y les han ayudado a salir. Por la mañana han rescatado sus cosas y como seguía nevando y con ventisca, han decidido bajarse. Además Victor Baia les ha mandado un mensaje informándoles que el viento aumentaba y que no se veía el día 9 como un posible día de cima. Ahora se recuperan en el campo base del esfuerzo realizado.

Ataque a cima

Pauner sube al campo 2 con la intención de intentar hacer cima la mañana del sábado

Carolina Pueyo (07/05/2009)

Carlos ha salido esta mañana del campo base, junto con Phemba, el sherpa de la expedición, y el montañero italiano Mario Panzeri. Han llegado al campo 2, a 6.400 metros, a las cuatro de la tarde. Durante más de una hora han estado paleando nieve ya que la tienda estaba totalmente cubierta. Ha sido un duro trabajo que les ha cansado mucho. A las 5 de la tarde hora de Nepal, se disponían a hidratarse, comer algo y descansar, para mañana salir hacia el campo 3, a 7.100 metros, si el tiempo lo permite.

Suben con la idea de intentar hacer cima la mañana del sábado, 9 de Mayo. Ese día, dan viento fuerte a media mañana, por lo que intentarán salir del campo 3 muy pronto, sobre las 9 o 10 de la noche, y así poder llegar a la cima antes de que el viento empiece a soplar demasiado fuerte. Esperamos que el viento no se adelante, el tiempo les sea favorable, sus fuerzas estén al máximo y que el sábado puedan poner sus pies en la cima del Manaslu.

Tensa espera

Carlos Pauner se mantiene en el campo base a la espera del buen tiempo

Carlos Pauner (06/05/2009)

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Como no podía ser menos ha llegado el momento estelar del protagonismo de los partes meteorológicos. Todos coinciden en que la situación no es buena y que la inestabilidad es la dueña de estos lares. Los cruzamos entre los distintos equipos que estamos aquí y encontramos coincidencias, aunque también severas divergencias. Tenemos un amigo, bueno, amigo de Joao García y ahora un poco nuestro también, que es Vitor Baia. El nos manda su análisis del tiempo en esta montaña y cada día recibo un cordial mensaje suyo. No se muestra muy optimista de momento y me dice que hay una pequeña posibilidad de un día medio bueno de cima para el 9. Yo le agradezco desde aquí, y con todo corazón, sus desvelos y voy a valorar esa posibilidad. Ello implicaría salir mañana y aunque ese día no promete ser una gloria, podría ser nuestra pequeña oportunidad. Los suizos y austriacos tienen partes similares, pero ellos predicen una mejoría a más largo plazo.

Así que nada, hechos un lío con los partes y sin encontrar esos malditos dos días de bueno necesarios para subir con optimismo y alegría. Siempre es igual, ha comenzado esa guerra psicológica que te va taladrando las entrañas, que te hace decir "mañana salgo" y a los 5 minutos justo lo contrario. No sé, tengo que reunirme conmigo mismo esta noche y tomar una decisión, difícil, que entraña mucho esfuerzo y riesgo y que sea cual sea, no va a ser al 100% deseada. Probar y quemar un importantísimo cartucho o aguardar más y esperar a que una buena ventana llegue, si es que lo hace...

En verdad os digo que no lo se y me arde el cuerpo de ganas de subir, de pelear, de terminar, pero también se que quemarse hasta allá arriba y luego no poder llegar por el viento, es algo que ya conozco y te destruye el ánimo.

En fin, de cualquier forma pronto habrá que decidirse, así que pronto cambiará el tipo de angustia, supongo. Nada más, agradecer a mi amigo Pérez toda su inestimable colaboración y amistad. Siento que él ya no pueda acompañarme arriba, pero antes de nada son sus dedos. Desde aquí apoyará, empujará o aguantará conmigo si es menester hacerlo durante un tiempo más. Cuídate esos pies Javier, que luego la manicura no es cosa buena, créeme...

"Las últimas botas que calza un hombre"

Javier Pérez (04/05/2009)

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Corría el año 2005 y estábamos intentando el Everest, la montaña más alta del mundo. Pauner muy serio, se ataba las botas de altura (las llamaremos One Sport para no hacer propaganda). Tafalla, un buen amigo y cantante, que nos acompañaba hasta el Campo Base, le preguntó a Pauner que hacía con tanto esmero. Carlos, con gesto muy serio, le contestó: "Atarme las One Sport: hay que hacerlo muy bien, pues son las últimas botas que calza un hombre". Tafalla quedó muy impresionado con aquel comentario... Afortunadamente aquella vez bajamos y no pasó nada.

Han pasado unos años de aquello y ahora estábamos en el Campo 3 a 7.100 m. en el Manaslu, el día 28 de abril, de madrugada, cuando intentamos la cima. Yo también calzo unas One Sport y cada vez que me las ato, pienso en el 2005 y en aquella dichosa frase, como un repetitivo mantra tibetano. El día de cima, que empieza normalmente sobre la una AM, para tener todo el día por delante, es el día, normalmente, más peligroso en una montaña de más de 8.000 metros. Mientras cuidadosamente me ataba el botín interior, dudaba, como cada vez que me pongo estas botas en el Himalaya o en el Karakorum, si poner también una gruesa plantilla interior que llevan para aislar el pie del suelo helado de estas alturas. Como es peor para las congelaciones llevar el pie comprimido, dejé esas plantillas fuera, en la tienda, mientras ajustaba los toscos cierres de la carcasa de la bota.

Salir de la tienda de madrugada, completamente de noche, a esta altura extrema mandaría a casa al 99% de la gente que lo intentara. La sensación de estar a -30ºC con viento es difícil de igualar. Uno siente un frío brutal que se cuela por toda la ropa y las botas, aunque todo sea de la mejor calidad. El día transcurrió lento y nos costó ganar altura por lo difícil de la escalada y el tener que poner cuerda para asegurar el descenso. A oscuras pensé en echar alguna toma helada para la película que estamos grabando, pero me pareció que quitarse alguno de los guantes sería jugarse un dedo congelado. No grabé hasta que el sol salió. Yo no quise apurar tanto a cima como Carlos y otros que probaron ese día. Eché cuentas de las horas que quedaban a unos 7.500 m, de mis fuerzas y decidí darme la vuelta. No quiero hacer cima a las 4 de la tarde y forzar un descenso oscuro y más helado aún, por la debilidad. Aún así, inesperadamente, me he congelado, de momento parece que no severamente, varios dedos de los pies. ¡Ay esas botas y esas dichosas plantillas!

De momento estoy de curas en el campo base dejando pasar los días, aunque temo que no habrá segundo intento para mi y mis botas. Una segunda exposición a esos fríos extremos de allí arriba podrían darle trabajo más serio en mis dedos, "manicura profunda", al Dr. Morandeira y la Dra. Nerín y su equipo. Estos días de descanso, después del intento de cima, por si acaso, reparo cuidadosamente los pequeños desperfectos de mis botas y, mientras, pienso en otra de nuestras repetidas frases de oración: "El hombre nace sólo, crece sólo y muere... con las One Sport" (oído en alguna otra expedición con Pauner).

¡Ninguno esperamos que esto nos ocurra!


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La expedición
Llega la primavera y Carlos Pauner afronta un nuevo reto en el Himalaya. El Manaslu, la Montaña del Espíritu puede ser el noveno ochomil para Pauner, empeñado en hollar las 14 cumbres más altas del planeta. En la aventura le acompaña de nuevo Javier Pérez con quien ya compartió el pasado año la expedición al Dhaulagiri.
 
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