Se prepara un caramelo con miel y azúcar al que se le añade
almendra. Una vez frío se baña en chocolate fluido a 30ºC.
El
resultado es una forma irregular similar de tamaño a una almendra sin cáscara.
El empaquetado se lleva a cabo en el mismo lugar donde se elaboran.
Los
controles se realizan en todas las fases de elaboración.