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Introducción
 Comenzaron a aparecer hace cinco años y pronto consiguieron un nutrido grupo de fieles. Al principio, el reclamo era Internet, pero, con su generalización en los hogares, los juegos en línea y el chat copan ahora las preferencias de los clientes. Los extranjeros también suelen llenar sus salas, atraidos por el bajo precio y por la posibilidad de poder comunicarse por videoconferencia con sus seres queridos.
Actualmente hay alrededor de treinta ciberespacios localizados en la capital aragonesa. Cada uno posee su propia filosofía y procuran especializarse en un ámbito determinado: juegos, Internet... Todos tienen en común un tarifa más o menos módica, alrededor de 400 pesetas la hora, y la posibilidad de utilizar servicios complementarios, como escaneados, grabación de CD o distintas aplicaciones informáticas. En Calatayud, Huesca y Teruel también se encuentran cibercentros de menor tamaño.
Dos tipos de usuarios frecuentan estos locales: los que realizan una visita breve a la red, normalmente buscando información muy concreta o chequeando el e-mail, y los "adictos" a los juegos en línea o a los chats. Estos últimos son los que más ingresos proporcionan a estas salas, más por su fidelidad diaria que por el tiempo de permanencia ante la pantalla del ordenador, que no suele sobrepasar las dos horas.
Algunos cibercafés aragoneses
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