¿Ficheros borrados? Ja, ja, ja...
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Los
lectores de este artículo son mayoritariamente usuarios de las distintas
variedades de Microsoft Windows como sistema operativo, y por extensión,
víctimas de su peculiar sistema de borrado de archivos. Cuando un usuario
borra un fichero, puede optar entre enviarlo a la ,
de donde puede fácilmente recuperarlo, o bien eliminarlo al vaciar la papelera
de reciclaje.
Pero el problema está en que los datos de los ficheros no quedan eliminados,
sino que Windows simplemente hace imposible encontrar su nombre y tipo.
Un usuario avanzado, sin necesidad de ser un recuperador de datos profesional
(que los hay), puede leer con la ayuda de algún programita que otro todos
los ficheros borrados almacenados en el disco duro de un ordenador. Horror.
El Plan de Negocio, las malditas fotos o la carta más íntima siguen estando
allí.
Para borrar realmente un fichero, sin recurrir a acciones radicales contra
todo un disco duro, existe una opción muy simple: instalar un programa borrador
específico, que suelen ofrecer la doble opción de borrar de verdad los ficheros,
y de sobreescribir con basura aleatoria todo el espacio libre de disco para
eliminar cualquier opción de recuperación.
Entre los más populares están PGP Tools, un juego de herramientas de borrado
incluido en los últimos paquetes de distribución gratuita del software de
encriptación PGP (http://www.pgp.com) o el potente Eraser 2000 (www.east-tec.com)
.
En la parte final de este artículo analizamos Eraser 2000, mucho más polivalente
y fácil de usar que las herramientas PGP . Eraser gestiona la intimidad
integral del PC, tanto sean huellas de Internet como borrado de ficheros
a prueba de espías, ocupa poco espacio en disco, y se puede descargar una
copia 100% operativa del programa durante 30 días sin mayor compromiso.
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