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![]() 6. Nuestros bosques: El pinar mediterráneo.Flores y otros habitantes del pinar mediterráneoDetalle de agalla Arbusto de la coscoja. Lycoperdon perlatum. Pinar de repoblación en la Sierra de Vicor. Sabinar. Las setas pueblan el pinar cuando la humedad y la temperatura son propicias. Salvia. Lirio (Iris reticulata). Globularia (Globularia alypum). Pino de las Minas en las cercanías de Rodanas, Épila. Una ardilla roja en busca de alimento. Restos de una piña devorada por las ardillas. Los Puertos de Beceite se pueblan de espectaculares y escarpados pinares. El pinar mediterráneo de pino carrasco suele asociarse a la coscoja (Quercus coccifera), un arbusto siempre verde de la familia de las fagáceas cuyas hojas están armadas de dientes espinosos para evitar la depredación. Es curioso el origen del nombre de esta especie; coccifera deriva de fero; «llevar» y coccum; «quermes», cochinilla también llamada grana de tintes, cuya hembra se desarrolla sobre las ramas de la coscoja y que es utilizada como colorante; no en vano de ello deriva la palabra carmesí (en árabe, quermezí). En la asociación de pino carrasco con coscoja encontramos otros arbustos como el lentisco (Pistacia lentiscus), la cornicabra (Pistacia terebinthus), cuyo nombre proviene de la forma retorcida de las agallas que, con un poco de imaginación, puede asemejarse al cuerno de una cabra, y además sus frutos pueden ser comidos por cabras y cerdos. Las hermosas jaras son otro acompañante natural de los pinos carrascos, plantas del género Cistus como la romerilla (Cistus albidus), cuya semejanza al romero es tal que es muy difícil diferenciarla si no está en flor. El romero (Rosmarinus officinalis) es precisamente una especie muy ligada al pino carrasco y forma una asociación perfecta en pinares naturales y bien conservados. En algunos pinares de pino carrasco orientados al norte o situados en fondos de barrancos y con cierta humedad en el ambiente, encontramos como sotobosque al boj (Buxus sempervirens) arbusto propio de montañas del mediterráneo. Otro de los acompañantes ocasionales del pino carrasco, muy bien adaptado a los rigores del clima del hábitat que comparten, es el sabinar. Fenómenos como la inversión térmica, fríos heladores en invierno y calores desecantes en verano y sequía en los meses estivales son habituales en el hábitat de las sabina albar (Juniperus thurifera). Nuestros estudiosos la ubican en el piso de clima mediterráneo estepario. Resiste donde ni el pino carrasco, ni la encina, ni la coscoja aguantan. Le acompañan otras especies como la sabina negra (Juniperus phoenicea) o el espino negro o escambrón (Rhamnus lycioides). En cuanto a las herbáceas, plantas no leñosas y de pequeño porte, la lista sería interminable y prolija, lo que nos da idea de la diversidad biológica de este ecosistema. Citaremos algunas no por su importancia, sino por su facilidad para identificarlas y encontrarlas, por su singularidad o simplemente por su belleza. Así pues encontramos entre otras, la globularia (Globularia alypum), con sus bellas y grandes flores azuladas en forma de globo que florecen en abril, varias especies de jarillas (Heliantemun) cuyas delicadas flores amarillas o blancas caen de la planta muy pronto y dejan un tapiz de colores en el suelo del pinar, una planta trepadora como la Smilax aspera, o un sorprendente lirio con una gran flor violeta. Igual que ocurre con la vegetación, la fauna asociada a los pinares mediterráneos es muy variada. El grupo de las aves está representado por especies forestales como el azor (Accipiter gentilis), rapaz de un metro de envergadura que puede atrapar presas tan grandes como una liebre, el autillo (Otus scops) rapaz nocturna que se alimenta principalmente de insectos. A menudo en nuestro recorrido por el pinar escucharemos el característico murmullo de la paloma torcaz (Columba palumbus) o el rápido tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major) hermoso pájaro carpintero con llamativo plumaje de vivos colores blancos, negros y rojos. Entre los pájaros de pequeño tamaño, el pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y el agateador común (Certhia brachydactyla) que trepa por los troncos de los árboles en busca de insectos con los que alimentarse. La ardilla roja (Sciurus vulgaris) es el mamífero por excelencia de los pinares; los restos de piñas literalmente peladas por ella para comer los piñones delatan su presencia. Si tenemos la suerte de verla, disfrutaremos con sus ágiles movimientos y saltos en las copas de los árboles. La garduña (Martes foina), de hábitos estrictamente nocturnos, el jabalí (Sus scrofa) y el zorro (Vulpes vulpes) son otros representantes de los mamíferos del pinar mediterráneo.
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